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El principal problema de la teoría de la evolución: la complejidad
Martes, 14 de Julio de 2009 23:04

ColibriTodas las teorías tienen una serie de pruebas en las que se sustentan para mantenerse vigentes. ¿Ocurre esto con la teoría de la evolución?

En 1859, Charles Darwin publicó un libro (El origen de las especies por la selección natural) en el que proponía que la diversidad y complejidad biológicas no eran resultado de acciones sobrenaturales de origen divino hace unos pocos milenios, sino la consecuencia de fuerzas naturales a lo largo de millones de años de lucha por la supervivencia. Esta idea se conoce como evolución biológica. Ciento cincuenta años después de la publicación del libro de Darwin, el debate sobre la validez de su propuesta está más ardiente que nunca y la teoría no se ha establecido como irrefutable. Al contrario, en las últimas décadas las investigaciones han mostrado los débiles fundamentos filosóficos y epistemológicos de la teoría, así como los problemas y fallos científicos que enfrenta. Los problemas son numerosos, y proceden de diversos campos de la ciencia, incluyendo la bioquímica, la genética, la geología, la paleontología y la ecología.

 

Hechos, interpretaciones, pruebas, teorías…

Para un análisis adecuado de la teoría, el lector debe recordar primero la diferencia entre hechos, hipótesis, interpretaciones y teorías. Los hechos son los datos del mundo real, aquello que observamos o medimos. Los científicos estudian los datos formulando hipótesis que verifiquen su validez. Si los experimentos u observaciones corroboran la hipótesis, entonces se ofrecen interpretaciones de los datos. Los filósofos de la ciencia han reconocido que todas las interpretaciones están influidas por las preconcepciones de quien las propone y, como consecuencia, no son necesariamente verdaderas y están sujetas a revisión. Cuando un conjunto de interpretaciones parece explicar bastante bien un gran conjunto de datos, entonces se establece como una teoría. Las teorías científicas pueden estar avaladas por pruebas resultantes de los datos, pero aun las pruebas son el resultado de interpretaciones sujetas a la posible falsación. Una teoría puede resultar ser falsa a medida que la interpretación de los nuevos datos muestra que no sirve para explicar la realidad de manera adecuada, y en este caso se propone una nueva teoría.

En este contexto, ¿qué es la evolución, un hecho, una hipótesis, una interpretación o una teoría? Los científicos seculares nos quieren hacer creer que es un hecho, y, en la práctica, las publicaciones científicas no tratan de probar la teoría, simplemente explican cómo debe haber ocurrido la evolución. Lo cierto es que ni los datos científicos ni su fundamento filosófico permiten tal categorización. El hecho de la evolución no se propone en función de las pruebas científicas aportadas, sino de la descalificación de la explicación alternativa, la creación divina. 

• ¿Tienen los científicos escépticos hacia la evolución razones para cuestionar la validez de esta interpretación? 

• ¿Existen aspectos biológicos que muestren que la evolución biológica no es una explicación válida para la vida en la tierra? 

• ¿Hay características biológicas indicativas de que los seres vivos deben haber sido creados por un Diseñador Inteligente?

La respuesta para estas tres preguntas es afirmativa. El estudio detallado de la información científica disponible muestra que hay suficientes razones para dudar de la validez de la teoría de la evolución, y pensar que el modelo bíblico de la Creación y el Diluvio tienen sólidos fundamentos. Los avances en las investigaciones están mostrando la enorme complejidad bioquímica, estructural y funcional de los seres vivos, cuestionando directamente la idea de que dicha complejidad sea el resultado de mutaciones ciegas y selección natural. Es este aspecto en especial, la complejidad biológica, el que resulta más difícil de explicar por parte de los evolucionistas, y que, sin embargo, indica claramente la acción de un Creador.

 

 

La complejidad biológica

«La tarea principal de cualquier teoría de la evolución es explicar la complejidad adaptativa». Esta declaración realizada por J. Maynard Smith, un prestigioso biólogo evolucionista, es un reflejo de la preocupación que albergan muchos científicos que tratan de explicar la naturaleza sin considerar a Dios.

No es fácil definir qué es complejidad. Los organismos son sistemas biológicos complejos, tanto desde el punto de vista morfológico, como genético y funcional. Consideremos la extrema complejidad de órganos del ser humano como el ojo, el oído interno, el cerebro, el hígado o los riñones. Consideremos la sofisticada coordinación fisiológica que interviene en el proceso de fecundación del óvulo, del desarrollo del feto en el útero, y en el parto. Reflexionemos sobre la intricada complejidad hormonal que coordina el funcionamiento de los diversos órganos corporales. Consideremos también el registro fósil, el cual muestra el origen repentino de numerosas formas biológicas, sin enlaces intermedios que revelen evolución gradual.

Más y más científicos están levantando su voz, para afirmar que la sofisticada fisiología celular no puede ser el resultado de la acción de fuerzas naturales no guiadas (mutaciones y selección natural), sino del diseño por parte de un Diseñador Inteligente.1

 

Complejidad e información

Más serio aún que el problema del origen de la complejidad es el problema del origen de la información biológica. Los seres vivos funcionan gracias a la información codificada en nuestros genes, en las moléculas de ADN. No hay función sin información, pero, ¿cuál se originó primero, función o información? La Biblia dice que primero fue la información. El apóstol Juan dice que «en el principio fue el Logos» (Juan 1: 1), y este Logos creó el mundo (Gén 1: 1). Pero en el modelo evolucionista no hay Logos, y es la materia la que debe originar información. Sin embargo, esto contradice nuestra percepción de la vida real y no es fácil explicarlo de manera naturalista.

Según los evolucionistas, función e información debieron originarse y evolucionar paralelamente; el orden molecular y biológico debió surgir del desorden primigenio. El problema es que no saben cómo. Simplemente asumen que ocurrió así porque no aceptan la alternativa de un Diseñador Inteligente superior. La Biblia dice que en el principio había desorden, pero que el Diseñador Inteligente intervino trayendo información para incorporar orden y función. Si los científicos evolucionistas desean confirmar la hipótesis de la evolución biológica, deben demostrar primero que el orden no se originó por la acción de un agente divino (sobrenatural) y, en segundo lugar, que pudo originarse a partir del desorden por medio de algún proceso natural. Deben demostrar con pruebas fósiles que tal proceso natural creó la diversidad de vida existente en la tierra.2 Si no es así, entonces la idea de la evolución no es más que una idea o especulación, un tema de fe con poco fundamento empírico.

Los evolucionistas creen que a lo largo de la historia de la vida en la Tierra hubo un desarrollo gradual de formas de vida, pero que no quedó registro de ello en las rocas. Sin embargo, el registro fósil deja bien claro que la historia de la vida no encaja en un modelo de desarrollo evolutivo progresivo (o gradual). A pesar de la falta de pruebas en el registro fósil para la evolución desde un antepasado común, muchas personas tienen fe en que, con suficiente tiempo, los procesos naturales pueden producir estructuras complejas y originar diversidad biológica. ¿Tiene esto fundamento?

 

Darwin y la complejidad

En el mundo natural las cosas complejas no surgen por sí mismas. Darwin lo sabía porque era un minucioso observador del entorno, los animales y las plantas. Darwin era consciente de la enorme complejidad ecológica y biológica de los seres vivos, aun sin conocer los avances en el conocimiento de la sofisticación celular que llegarían a partir de la segunda mitad del siglo xx.3 ¿Cómo pudo Darwin convencer al mundo de que la evolución podía originar complejidad?

Darwin no tenía ninguna explicación para el origen de los sistemas biológicos complejos. En lugar de proporcionar pruebas de que la evolución pudo crear complejidad, Darwin sugirió que no había pruebas en contra. Darwin preguntó si los escépticos de su idea podrían encontrar una estructura, un órgano o una especie compleja que no hubiese podido formarse por evolución. En vez de pregunta: “¿Cuántas pruebas positivas muestran que la complejidad puede surgir por sí misma?”, Darwin (y los evolucionistas) preguntan: “¿Hay pruebas negativas que la refutan?” ¿Dónde está el truco? El secreto de su éxito está en que es imposible probar que la evolución no pudo haber creado complejidad, porque habría sido equivalente a probar una negación universal.

Éste es el argumento trampa de Darwin: la idea de la evolución es inverosímil y no está probada, pero, ¿se puede proporcionar una prueba para refutarla? Si no podemos, entonces la teoría debe ser verdad, o al menos probable.

Lo que han mostrado las investigaciones posteriores a Darwin es que en la naturaleza la evolución espontánea de estructuras altamente complejas es altamente inverosímil. Hay numerosos indicios en contra de la evolución. Pero refutar la idea es mucho más difícil porque no se puede probar tal negación universal.

El éxito de Darwin consistió en proponer una idea improbable e improbada y la justificó porque no podía ser refutada.

 

 

 

Conclusión

La teoría de la evolución no proporciona una explicación satisfactoria para la existencia de la complejidad biológica. No explica cómo se habrían podido formar las complejas estructuras bioquímicas y celulares en etapas graduales, y tampoco proporciona una explicación para el aumento, el mantenimiento o la disminución de la complejidad biológica. Sin embargo es aceptada por muchas personas como la única explicación verosímil al origen y diversidad de la vida en la Tierra, porque si no tendrían que invocar la acción divina, algo a lo que no están dispuestos.

En realidad, la teoría de la evolución debería ser considerada como una idea o especulación, o incluso como una religión en la que el único Dios es la materia, la cual usa como agentes “creadores” a la selección natural y a la supervivencia del más fuerte. Aquí reflejamos las palabras del doctor Richard Lewontin, profesor e investigador en la Universidad de Harvard, autor de numerosos libros y defensor de la evolución. La religiosidad de la evolución se puede ver claramente en una de sus afirmaciones en las que declara que «tomamos el lado de la ciencia a pesar de lo patentemente absurdos que resultan algunas de sus elaboraciones, a pesar de sus fallos en cumplir con muchas de sus extravagantes promesas de salud y vida, a pesar de la tolerancia de la comunidad científica hacia las historias de facto no corroboradas, porque tenemos un compromiso inicial, un compromiso con el materialismo. No es que los métodos y las instituciones de la ciencia nos empujen de alguna manera a aceptar una explicación material para el mundo material, sino, por el contrario, que estamos forzados por nuestra adherencia inicial a las causas materiales a crear un aparato de investigación y a un conjunto de conceptos que produzcan explicaciones materiales, no importa cuán contraintuitivas, no importa lo mistificadoras para el no iniciado. Además, el materialismo es un absoluto, porque no podemos permitir un Pie Divino en la puerta».4

Éste es el extremo al que han llegado los que apoyan la teoría de la evolución: no hay suficiente evidencia o prueba para demostrar su validez como explicación de la vida (en realidad, hay numerosas evidencias en contra, entre ellas la complejidad biológica). Pero se acepta porque: 1. Hay un compromiso previo con el materialismo. 2. No se puede permitir que Dios esté en la puerta. Ni siquiera en la puerta.

 

Referencias
1. Estos científicos están uniendo sus voces en un movimiento llamado Diseño Inteligente, e involucra a especialistas activos en todas las ramas de la ciencia.

2. En realidad, el registro fósil muestra la aparición repentina de todos los grupos de animales y plantas, empezando con la llamada “explosión cámbrica” hace unos 550 millones de años, según la escala cronológica evolucionista. Si la evolución es un proceso gradual, ¿por qué no se hallan miles de formas intermedias en el registro fósil? ¿Por qué los grupos biológicos aparecen bruscamente en el registro fósil y completamente formados y diferenciados?

 3. Darwin escribió decenas de libros y artículos en revistas científicas de la época, además de dejar muchos manuscritos de sus observaciones científicas. Un análisis del contenido de sus publicaciones indica que el tema de la complejidad biológica le producía inquietud. De hecho, éste es el tema principal de su libro más importante, El origen de las especies.

4. New York Times Review of Books, 9 de enero de 1997. Énfasis añadido.


Dr. Raúl Esperante 
Geoscience Research Institute, Loma Linda, California, Estados Unidos.

Fotos: Jose Manuel Martorell

 

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